La policía detiene a famoso narcotraficante, luego de sospechar de él “por las ojotas”.

Posteado por en March 16, 2012 | No hay comentarios

Si uno se pone a pensar en los narcotraficantes la primera imagen que se le viene a cabeza es un tipo con una casa en medio de una isla, sentado en un sillón de gamuza, acariciando un gato y contento porque reeditan Scarface y El Padrino en formato digital en 2D. Pero eso es si hablamos de un narcotraficante en serio, no un transa medio pelo como Oscar Niole que se pasa el día comiendo pan con manteca y azúcar, sentado en una silla de plástico con su mail deliverydeporro@gmail.com abierto y mirando las repeticiones de las repeticiones de “Casado con hijos”.
Lo que Oscar no sabía es que su negocio tenía los días contados ¿Por qué? Porque un policía notaba algo raro en él, algo distinto… Sí, algo distinto, el estampado de sus ojotas. Y como el policía era novato, dijo “¡Si tiene ojotas con chalas, debe ser dealer!” (porque si era policía con experiencia, no hubiese entrado en ese cliché) y la cuestión es que lo detuvo a Oscar, lo agarró con 8 “mails” encima y además, en la seccional el compañero de celda le choreó las ojotas. Vos no te las chorees, compralas en Tienda Kitsch.

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Tenía que pasar – Pide 40 gr. de faso en código y le traen un par de ojotas con chalas talle 40.

Posteado por en March 12, 2012 | Hay 1 comentario

Todos los dealers tienen sus códigos. Por eso las escuchas de la policía son cada día más confusas: “una remera de Greenpeace” puede ser una piedra de faso, una “casaca de holanda” puede ser un cogollo fulminante, una “pizza grande vegetariana” puede ser una bolsa ziplock llena de flores, un “Chilavert” puede ser un paragua potente…
Y Claudio se confundió y pensó que Tienda Kitsch no era una web de regalos y chucherías, sino que era una organización de dealers de Palermo Hollywood muy bien organizados. Por eso pidió unas ojotas con chalas Talle 40 y -lejos de recibir lo que él esperaba- también recibió la visita de la seccional 31 que en el azar de las escuchas telefónicas dio justo con la de Claudio en un pedido que para ellos “no dejaba nada a la imaginación y el código que usaba era más que claro”. Gracias a Dior (Lucas Dior, un amigo de la familia), que pagó la fianza, Claudio zafó de perder su virginidad anal a manos de “Filoso”, un convicto peligrosísimo acusado de traficar celulares adentro de órganos humanos.

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